Solo postres
He mencionado otras veces mi experiencia con la cocina, pero ahora voy a referirme a mi relación con la repostería.
Lo primero que debo decir es que aunque en la niñez junté recetas y también durante la adolescencia, debido a mudanzas y razones no conservé ninguna de mis carpetas con recetas.
Por otra parte debo decir que mi enfoque en la repostería es altamente heterodoxo, me apego más a la receta cuando hago un postre por primera vez o cuando tengo poca experiencia en ese tipo de postre, pero al cabo de un tiempo, mi seguimiento de las recetas pasa a ser muy libre.
Esta característica es habitual entre las mujeres de mi familia cercana: en verdad,mi hermana mayor y mi sobrina mayor (de edad semejante a la mía debido a la diferencia de edad entre hermana mayor y yo) han dejado de lado sus recetarios en papel y solo buscan información si es algo que no saben. Ignoro si mi abuela era así porque se negó abiertamente a compartir sus recetas con nadie.
El resultado es que mis postres involucran mucho ensayo y error, y su punto débil es la presentación. A diferencia de mi sobrina que hace decorados geniales ( trabaja de repostera, de hecho) mis decorados son chapuceros y cero fotogénicos. En sabor, el resultado suele ser muy bueno, y si no, ya me encargo de comerme mis errores :-p .
Para mí, los postres ( y la comida salada también, no a todos les gustan o pueden comer dulces) son una forma de mostrar afecto o interés en la gente y por eso siempre que puedo llevo bizcochuelo, budín, galletitas al trabajo, a reuniones de estudio, a familiares de visita...
También es la razón por la que hago conservas en escabeche, claro :-D
No es quizá la mejor forma de comunicación, pero tampoco es que mi nivel de comunicación con mi familia o mis compañeros de trabajo sea alto.
Con mi hermana mayor en particular, es una cosa que tenemos en común y es algo que se mantiene a pesar de las diferencias, por eso valoro mucho cuando ella me pasa una receta o cuando me dice que el roscón estaba muy rico (también nos gusta caminar juntas pero eso requiere presencialidad :-D )...
De hecho he cocinado con gente que me caía muy mal , y siempre lo consideré un momento de tregua, lo cual es curioso considerando la cantidad de cuchillos involucrados...
Y por eso me pone triste que mi abuela no confiara lo suficiente en nadie para compartir sus recetas.
Ah, un último detalle: si bien yo nunca lo vi, porque ocurrió antes de que yo naciera, mi padre era muy bueno decorando tortas (no haciéndolas, eso lo hacían las maestras) y era el encargado de decorar pasteles en las fiestas de aniversario de sus escuelas. Dejó de hacerlo al jubilarse, así que mi conocimiento viene de fotos viejas y anécdotas de mi hermana mayor.
Igual necesito hacer equipo con una experta decoradora. Iris poniendo cara pensativa